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lunes, 1 de julio de 2013

1989, Gespenster Geschichten, cuando empecé a colaborar con Bastei-Verlag, Alemania

Este fue un año con menos actividad en el estudio de Jaime Díaz, de modo que tuve más tiempo para dedicar a la historieta. Seguía dibujando un episodio por mes de Encuentros Cercanos para Columba, pero no me bastaba. Sabía que César Spadari, mi antiguo agente cuando trabajé para la Thomson, estaba trayendo trabajo para Alemania (hacía un tiempo le había dibujado algunas historietas a lápiz a Alfredo Faluggi con ese destino) y allá fui.












 Participando de una muestra en el Colegio pradere de San Fernando, organizada por Rubén Meriggi: ...?, Peni, Miguel Rep, Massaroli y Alberto Caliva

Muchas de las historias, como ésta, tenían guión de Hajo Bruer, a quien, por supuesto, nunca conocí en persona. Tras algunas muestras, comencé una larga serie de historietas para la revista Gespenster Geschichten, de la editorial Bastei Verlag, en Alemania. Esto significaba viajar una o dos veces al mes hasta El Palomar donde estaba el estudio de César, recibir el guión traducido del alemán nada menos que por Leonardo Wadel, encontrarme con colegas como D'Adderio, Garijo, Segura y otros, y poder "despuntar el vicio" dibujando extrañas historietas de terror para niños; tan extrañas que no debían tener masas negras. ¿Cómo aterrorizar sin usar la querida tinta china a la Perla?... ¡Fue todo un desafío!



 

 


Este trabajo, que se prolongó durante unos siete años, me dejó muchos gratos recuerdos. Compartir viajes  en tren desde El Palomar hasta Villa del Parque con Wadel, por ejemplo, un personaje fuera de serie con una charla y una cultura fascinantes. Las charlas con César y su amigo Alberto Salinas, que siempre dejaban algún conocimiento nuevo. Recorrer una y otra vez las arboladas calles de El Palomar, un barrio verde y tranquilo donde me daban ganas de irme a vivir, algún encuentro casual con Lito Fernández en la estación, en fin... los marcos alemanes se fueron hace tiempo, pero los lindos recuerdos quedan... para siempre.

lunes, 10 de junio de 2013

1986 - Pan y Trabajo - San Martín de Porres


El estudio de Jaime Díaz Producciones empezó 1986 trabajando intensamente. En la sección de layouts, bajo la supervisión de Armando Dacol y Manuel Cativa, series como Rambo y Chuck Norris reclamaron más dibujantes "serios", principalmente provenientes de Columba, como  Sergio Mulko, Carlos Leopardi, Saichan, Vitacca, Klacik y hasta el mismo Haupt, un maestro, pasaron por allí, sin olvidar a glorias como Héctor Torino, Jesús Balbi, Mannken  Chiche Medrano, mi antiguo "jefe", y el joven Carlos Meglia, ya un fuera de serie.


 Estudio Géminis. Pancho Camet, Massaroli, Caliva, Horacio Merel y Gaspar

 Caliva, en Géminis, cada tanto tomaba por modelo a algún dibujante distraído

Para los integrantes del estudio Géminis, era un descanso recalar en nuestro propio espacio cada vez que podíamos y desarrollar algunas tareas más afínes a la vocación por la historieta, que no nos abandonaba. Alberto Caliva había heredado de Diego Navarro una historieta mensual para la revista Pan y Trabajo, y no siempre tenía el tiempo suficiente para dibujarla completa. Muchas veces lo ayudaron Ramón Gil o Gaspar González, y alguna vez me tocó a mí. Éste fue el resultado de una de ellas, con lápíz mío y tinta de Caliva:




Con Torino y Leopardi, tras una dura jornada en Jaime Díaz Producciones.

Tuve el privilegio de bocetar muchas de las escenas de Wildfire que Balbi terminaría con su trazo preciso, indestructible, genial. ¡Qué orgullo haber trabajado con semejante maestro y contado con su amistad!


La serie que dibujamos ese año para Hanna-Barbera, Wildfire, completa, de cabo a rabo, con el tiempo se convirtió en una serie de culto en muchos países... Allí se creó un gran clima de camaradería entre los historietistas "exiliados" en aquel hospitalario estudio de animación.  Se ganaba bien, se estaba entre amigos. Pero yo extrañaba la historieta. Mucho...