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lunes, 8 de julio de 2013

1990 - Encuentros Cercanos - Columba - Una vuelta por los Estados Unidos

Este fue un año de grandes cambios y contrastes. Una invitación familiar me llevó a mediados de año a los Estados Unidos, la ciudad de Washington, precisamente, donde durante un mes y medio no hice más que pasear, conocer y almacenar experiencias muy felices, visitando museos, ciudades como Baltimore, Harpers Ferry y... ¡Nueva York, claro!






Al saber que viajaba, Antonio Presa, jefe de arte de Columba, me dio una mano extendiéndome un certificado de trabajo con la editorial, que me permitió pasar los filtros de la embajada yanky y cnseguir la visa. También Presa me insistió en que no dejara de visitar a las grandes editoriales neoyorquinas. Al final,  a pesar de que yo sólo pensaba pasear, me convenció.

 La estatua de la Libertad, allá abajo, vista desde las Torres Gemelas


El río Hudson, cruzado por el célebre puente de Brooklyn, desde la terraza del World Trade Center

Como resultado, me encontré en Nueva York con Luis Ángel Dominguez, veterano artista argerntino radicado allá, quien ya había ayudado a colegas como García López y Barreto. Él me condujo a la DC, donde me presentó a Dick Giordano y tuvimos una larga charla de la que salí cargado de libros y revistas (entre ellos el Ronin de Frank Miller) y promesas de trabajo. Ya que estábamos, me di luego una vuelta por la Marvel, donde el editor Don Daley me encargó una serie de ilustraciones de El Punisher. Sólo tardé seis o siete meses en hacerlas, ya que al regresar a Buenos Aires me esperaba muchísimo trabajo en el estudio de Jaime Díaz, pero acia fin de año cumplí y las envié.


 La casa en que vivió Edgar Allan Poe, en Baltimore

Realmente, conocer el trabajo de Miller, sobre todo el Dark Knight, me inspiró algunos cambios en mi trabajo, sobre todo en la diagramación, que se notaron en los siguientes Encuentros Cercanos que continué dibujando para Columba después del viaje.










Este episodio se publicó como historieta unitaria en la revista D'Artagnan Todo Color N° 117 de diciembre de 1990, cuando había terminado la avalancha de trabajo en los estudios de animación y me estaba dedicando a terminar las ilustraciones para la Marvel.



Esta historieta, muchos años después, me dio una alegría adicional, muy grande, al llamarme un día el mismísimo Osvaldo Viola, Oswal, querido creador de Sonoman y maestro indiscutido de la línea, para comunicarme que había presentado una de estas páginas a a sus alumnos como ejemplo de narración. No sólo un extraodinario artista, Oswal, ¡sino un ejemplo de generosidad y bonhomía! ¡Muchas gracias, MAESTRO!

lunes, 24 de junio de 2013

1988 - Encuentros Cercanos - Nippur Magnum


No fueron muchos los episodios de Sandokan que dibujé a lápiz para la tinta de Diego Navarro. Después de un tiempo, Antonio Presa, jefe de arte de Columba, decidió confiarme el lápiz de una exitosa serie escrita por Ricardo Ferrari para Nippur Magnum, la revista más nueva de la editorial:  Encuentros Cercanos. Su titular era Demian Parmeggiani, quien continuaría pasándola a tinta.


La única foto que tengo del inolvidable Presa, en el festival Frontera,  Morón, 2005, con Silvestre Szilagyi y Sergio Mulko

Con Ricardo Ferrari y Sergio Mulko, en una nostálgica reunión con la gente de Columba, en 2011

Todo esto ocurría sin descuidar mi trabajo en los estudios de Jaime Díaz, donde ese año me tocaría dibujar una serie con un personaje desconocido en estos lares, Ed Grimley, quien en realidad era un actor cómico de carne y hueso con mucho éxito en el país del norte.

Uno de los tantos partidos de fútbol con que nos distraíamos del intenso trabajo y aprovechábamos para reencontrarnos "los de Columba", los de Humor", "los de Jaime" Fer Mut, Rubén Meriggi, Armando Fernández, un amigo, Walter Alarcón y Alberto Caliva; abajo: Massaroli y Peni.

Había conocido a Ferrari en el estudio Nippur 4, cuando Ricardo era un joven principiante a las órdenes de Robin Wood. Siempre admiré sus guiones; siempre fue un placer dibujarlos. Ignoraba que comenzaba la más larga colaboración de mi carrera para Columba. Cinco o seis años dibujando Encuentros Cercanos me hicieron considerar esa serie finalmente "¡mía, mía, míaaa!", como diría el viejo y querido Profesor Neurus.