lunes, 2 de diciembre de 2013

2010 - Savage Beauty - Moostone Books

2010 fue un año de transición. Llegaban los últimos guiones para Egmont y las señales de que la editorial estaba por reducir drásticamente su número de colaboradores, dada la terrible crisis económica que se prolongaba desde 2008, mientras que por otro lado surgían nuevas posibilidades de trabajo, como esta interesante experiencia, que fue posible gracias a la mediación de mi amigo Silvestre Frank Szilagyi, quien a la sazón dibujaba El Fantasma (The Phantom) para Moonstone Books de Estados Unidos. 

Se trataba de tres episodios de una serie nueva, escrita por el norteameicano Mike Bullock y creada por él mismo junto con Ed Catto y Josh Ahearn. Estaban destinados a la editorial, Moonstone. La serie se llamó Savage Beauty y fue un regreso contundente al dibujo realista y de aventuras, en el que no faltó la inestimable colaboración de mis amigos y antiguos compañeros del Estudio Géminis: Frank Szilagyi y Gaspar González,.

 Ramón Gil, Szilagyi, Massaroli y Gaspar en "la nueva Géminis"

Cada episodio constaba de 22 páginas de continua acción en el África moderna, donde en lugar de Tarzán pululan estas dos jóvenes y bellas amigas que se hacen pasar por una antigua diosa, Anaya (¿de dónde habrán sacado el nombre...?), y se la pasan siempre persiguiendo a los malos, malísimos enemigos de su noble país y de la humanidad, no vaya a creer. El color, a cargo de Bob Pedroza, dio un clima dramático bastante apropiado, aunque a veces oscuro en exceso para mi gusto. Hubo varias tapas de diferentes artistas.

Dibujo de tapa de Dave Hoover

Este es el primer capítulo. La publicación de los otros dos se relegó a un libro editado en 2012 que recopiló la saga completa, 66 páginas en total. En 2013 tuve noticias de que había llegado a las comiquerías porteñas.






 Este es el libro que llegó a nuestras costas, con tapa de Paul Gulacy:




 Dibujo de tapa de Thomas Yeates

Lo mejor de todo, fue poder recuperar por varios meses la atmósfera del estudio Géminis con mis dos amigos. Nos veíamos seguido, en mi propio estudio, al que más de una vez llamaron "La Oficina", confundiéndolo con el legendario local de la Galería Azul en la calle Lavalle donde compartimos tantos momentos de creatividad y amistad. Los mates y los bizcochitos, el ajedrez y las largas charlas sobre el pasado a tinta de Ernie Chua o el lápiz de Jack Kirby no faltaron en esta reedición "siglo XXI" del viejo y querido Géminis. ¿Qué más pedir?