lunes, 8 de abril de 2013

1977 - 3 X la Ley - Columba

A mediados de 1976, cuando Lito Fernández retoma Dennis Martin, al mismo tiempo Rubén Marchionne abandonaba su serie 3 X la Ley, que se publicaba en la revista Fantasía, para encarar el que sería su mayor éxito en la editorialc: Dax, con guiones de Robin Wood. Una vez más, Columba confió en mi la continuación de una serie. Debo haber dibujado unos 10 o 12 episodios, casi todos escritos por Héctor G. Oesterheld. Cuando se terminaron los del creador de El Etenauta, que había partido hacia la editorial Record hacía un tiempo (y hacia un destino aciago, pero eso lo sabría mucho tiempo después), dibujé los dos o tres últimos, con la firma de Guillermo Sacomanno.


Sin embargo, sólo se publicaron, que yo sepa, los dos primeros episodios. Se juntaron varias cosas, creo. Una, es que a esta altura de mi colaboración con Columba, ya me estaba cansando de imitar, aunque fuera a mi maestro, Lito, y ahora me tocaba imitar a otro dibujante; ya me parecía que era hora de desarrollar mi propio estilo y eso era lo que, paso a paso, episodio a episodio,venía haciendo. Al publicarse los primeros episodios de 3 X la Ley quedó demasiado en evidencia que yo no estaba imitando a Marchionne y la editorial me conminó a volver a la "buena senda", cosa que ya no podía ni quería hacer.

Por aquellos tiempos tuve el gran gusto de que mis maestros Pablo Pereyra y Narciso Bayón participaran junto conmigo de una muestra colectiva  en mi pueblo natal, Villa Ramallo. 
Con Marta Ayala, mi madre y hermana.

También puede haber influido que eran tiempos políticamente muy difíciles, y a mí no se me ocurrió mejor idea, en este episodio, el segundo de la serie, que dibujar como protagonistas principales al recientemente asesinado Ringo Bonavena y (¡peor todavía!) al tristemente célebre ex-ministro José López Rega, de siniestra fama. Es probable que al verlos en la historieta a más de un directivo se le hayan parado los pelos y me haya bajado el pulgar...

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 Debo agradecer también esto a Columba: los dos años en que trabajé para la editorial y sus dibujantes, las lecciones del jefe de arte Antonio Presa, la estrecha colaboración con Fernández y Medrano, fueron mi principal escuela en este duro y maravilloso oficio. Si me hubiera quedado, copiando infinitamente estilos ajenos, como les ocurrió a otros colegas, nunca hubiera podido desarrollar el mío propio. Por lo tanto, aunque fue duro en un primer momento, este "empujoncito", esta salida "a la calle", me permitió finalmente encontrar mi propia personalidad tras desarrollar toda clase de trabajos distintos dentro, siempre, del mundo del dibujo. Mi mundo.